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Autocrítica: encontrando el equilibrio entre la reflexión positiva y negativa

UNAM Global

Jorge González Moore, escritor colombiano, expone en Un día particular que la autocrítica es esencial para la madurez y evolución de las personas. Su afirmación no dista de la realidad. La autocrítica, bien encausada, es una herramienta valiosa para el desarrollo personal. Una persona autocrítica acepta sus errores, los corrige y los aprovecha para su aprendizaje y crecimiento. Por otro lado, las personas sin autocrítica suelen culpar a otros por sus errores y rara vez asumen su responsabilidad.

Sin embargo, la autocrítica puede ser contraproducente si se enfoca solo en fallos y debilidades. A largo plazo, esto puede dañar la autoestima, estancando al individuo tanto personal como profesionalmente.

La perspectiva de un experto de la UNAM

Para abordar estas cuestiones, UNAM Global entrevistó a María del Pilar Méndez Sánchez, psicóloga y docente de la FES Zaragoza. “La autocrítica es una habilidad donde hacemos un juicio crítico de nosotros mismos a nivel cognitivo, afectivo y conductual. Existen dos vertientes: la crítica adaptativa o positiva, que fomenta el desarrollo profesional al analizar, aceptar y corregir errores, y la crítica desadaptativa o negativa, donde solo vemos errores y nos sumergimos en una espiral negativa de miedo constante a equivocarnos”, explicó.

Perfil de autocrítica positiva y negativa

Las personas con autocrítica positiva suelen:

  • Tener autoestima alta o estable.
  • Ver errores como oportunidades de mejora y crecimiento.
  • Ser emocionalmente maduros.
  • Hablar abiertamente de sus debilidades o miedos.
  • Tratarse con respeto y cariño.

En cambio, quienes poseen autocrítica negativa tienden a:

  • Desvalorizar sus aciertos.
  • Tener una percepción distorsionada de la realidad.
  • Dudar de su capacidad a pesar de demostrarla.
  • Autocastigarse y sentir culpa constantemente.
  • Poseer baja autoestima.
  • Obsesionarse con sus problemas.

El papel de los padres en la autocrítica

Méndez Sánchez señala que la autocrítica negativa suele originarse en la niñez, influenciada por:

  • La desvalorización parental de los logros, impidiendo una correcta autoevaluación.
  • Padres autoritarios y controladores que exigen constantemente más, sin estar satisfechos con los esfuerzos de sus hijos.

“Es crucial enseñar desde niños a realizar una autocrítica constructiva, aprendiendo a corregir y mejorar nuestros errores con amor, no con regaños”, subrayó la especialista.

La autocrítica para un desarrollo personal óptimo

La autocrítica nos ayuda a identificar nuestros límites y obstáculos, esencial para un desarrollo personal efectivo. Además, nos proporciona herramientas para manejar errores y fracasos, aumentando las posibilidades de superar adversidades.

“La práctica de la autocrítica es vital, ya que su ausencia puede deteriorar las relaciones sociales y laborales. Una persona sin autocrítica suele ser excluida socialmente por su negatividad o se aísla voluntariamente. En el ámbito laboral, su rendimiento disminuye al no aceptar críticas. Por ello, es importante autoevaluarse equilibradamente”, aseveró.

Claves para una autocrítica efectiva

Méndez Sánchez ofrece consejos para una autocrítica saludable:

  • Fomentar una autoestima alta o estable.
  • Equilibrar errores y éxitos.
  • Aceptar que errar es humano y no disminuye nuestro valor.
  • Reconocer errores y asumir sus consecuencias.
  • Considerar los errores como oportunidades de mejora.
  • Perdonarse a sí mismo.
  • Avanzar sin estancarse en los errores.
  • Celebrar los logros.
  • Desarrollar la capacidad de análisis.
  • Mantener una actitud positiva.
  • Ser abierto al diálogo.

Ideas destacadas

  • La autocrítica es clave para el desarrollo personal.
  • Diferencia entre autocrítica positiva y negativa.
  • El rol de los padres en la formación de la autocrítica.
  • Importancia de una autocrítica equilibrada para relaciones sociales y laborales.
  • Consejos para realizar una autocrítica efectiva.