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“Cuando enfermé, sentí que mi cuerpo se apagaba”

Daniel Francisco/Gaceta UNAM

“Estamos aprendiendo el comportamiento del virus”, “estamos experimentando” son frases que le decían los especialistas a lo largo de su tratamiento
Testimonio sobre secuelas de la Covid-19

Cuando enfermó de la Covid-19, Roberto sintió como si se hubiera apagado, “sentí como si me bajaran el switch”. Sabía del peligro de la pandemia, su trabajo como productor de una plataforma multimedia le había permitido estar cerca de epidemiólogos. Fue testigo en un instituto nacional de salud de una plática médica para hacerle frente. Ahí escuchó claramente que no se conocía nada del nuevo coronavirus y lo que sí se sabía es que los hospitales se saturarían y que los insumos médicos serían insuficientes.

“Estamos aprendiendo el comportamiento del virus”, “estamos experimentando” son frases que escuchó a lo largo de su tratamiento contra el coronavirus. Su lucha comenzaba desde lo más básico: respirar.

Cuando su oxigenación bajó a 65 platicó con su doctor sobre las opciones que había. “Tengo seguro de gastos médicos mayores, puedo ir a cualquier hospital privado y también puedo internarme en un par de hospitales públicos”. La respuesta: “no es lo más recomendable ir a un hospital, es mejor que te quedes en tu casa”.

A la opinión de su médico se sumó la de un internista que se le asignó y la de un par de doctoras más expertas en el tema. Confió su vida a ellos. En su cabeza ahora rondaban el nombre de sus 10 medicamentos, tanques de oxígeno y las palabras de los doctores: estás en riesgo de morir.

Desde el 19 de agosto de 2020 que su prueba salió positiva a la Covid- 19 tuvo que aislarse en su casa y estar al pendiente de su oxigenación. Todas las consultas médicas eran por videollamada. Los síntomas no disminuían; al contrario, el 15 de septiembre aparecieron úlceras en su boca y su garganta. Por recomendación de su dentista, toma una combinación de jarabes y eso lo ayuda a que la ulceración disminuya gradualmente. El dolor de garganta, tos, molestias generales en todo su cuerpo, pérdida de peso, cabello y una debilidad muy grande lo agobian.

Positivo, de nuevo

Después de 45 días de la primera detección de la Covid-19 se vuelve a hacer otra prueba y sale positivo de nuevo. Su doctor le dice: “No conocemos el virus, seguimos aprendiendo” y al escuchar su desesperación le sugiere iniciar una terapia psicológica para sobrevivir a este proceso, porque el miedo continuaba.

Roberto cuenta que estar aislado es saber que no tienes a nadie a un lado, físicamente, para platicar y tal vez llorar en su hombro. Conforme pasaban los días contemplaba los estragos de la enfermedad: “me chupaba la enfermedad”. Después de varias semanas con la Covid-19 había que revisar que los medicamentos no le subieran la glucosa y que no hubieran dañado el riñón.

Finalmente, después de varios meses, el 7 de noviembre de 2020 da negativo en su prueba, pero ahora sus médicos descubren que tenía alojado un nódulo en sus pulmones. “Puede ser cáncer”, le dicen. Tras realizarle una broncoscopía y una biopsia se dan cuenta que no era cáncer, sino daños por la Covid-19.

En esta etapa inicia un periodo de rehabilitación pulmonar, le piden que haga caminatas, bicicleta, ejercicios aeróbicos y de respiración para poder solucionar el nódulo que tenía alojado ahí y tratar de disolverlo. En algún momento, creyeron que era tuberculosis porque era un nódulo y se estaban haciendo cavernas. Los estudios la descartan. La terapia de ejercicios pulmonares fue desde noviembre hasta finales de mayo.