La invasión rusa a Ucrania, las tensiones en Medio Oriente, la disputa entre Estados Unidos y China, así como la carrera por minerales críticos y cadenas de suministro muestran que la transición energética implica una nueva geopolítica, comentó Miguel Limón García, director de Programas de Aspen Institute México.
A más de dos meses de la disrupción por la guerra contra Irán, casi 20 por ciento del petróleo en el mundo pasa por el Estrecho de Ormuz, que hoy está prácticamente cerrado. Antes del conflicto, cerca de mil 500 buques cruzaban mensualmente; en abril, solo 180.
La energía ocupa un lugar central como recurso económico, instrumento de poder, seguridad nacional y política exterior, puntualizó al participar en el conversatorio “Geopolítica de la energía: retos para México y el mundo”, realizado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el marco de la renovación del proyecto de cooperación entre la UNAM y Aspen Institute México.
En el conversatorio participaron Miriam Grunstein,académica del Centro México del James Baker III de la Universidad Rice; César García Brena, consultor de Sustergia; Moisés Garduño García y Alejandro Chanona Burguete, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
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