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Periodismo y preimpresiones de la COVID-19

Universidad de Wisconsin / Traducción: Mtra. Brenda Terrazas

No cabe duda que la actual pandemia ha orillado a todos los medios a actuar de diferente forma, muchos titulares que se han publicado lo han hecho utilizando como referencia artículos científicos de preimpresión, y es que, con el afán de publicar las noticias más recientes acerca del desarrollo de vacunas, fármacos o tratamientos más efectivos para tratar esta enfermedad, no han dado tiempo a la tan necesaria revisión por pares.

Ejemplo de ello, es la historia publicada en Los Angeles Times, donde se afirmaba que el nuevo coronavirus detrás de COVID-19 había mutado a una versión más contagiosa, noticia que fue rápidamente amplificada por otros medios de comunicación que avivó entre la gente los temores de que el virus se estaba volviendo más peligroso.

El problema fue que no era necesariamente cierto. Ante esta confusión, científicos acudieron rápidamente a Twitter para señalar que el trabajo de investigación en el que se basaba la historia era una preimpresión, es decir, un primer borrador de hallazgos científicos. La investigación tenía sus propios defectos, dijeron varios científicos, y exageraba sus conclusiones sobre el contagio del virus.

Esto es uno de los peligros de afirmar notas periodísticas con base en artículos científicos preimpresos, que aún no han pasado por el rigor académico de la revisión por pares, un proceso en el que los expertos en el campo evalúan un estudio, lo critican y recomiendan nuevos experimentos o conclusiones más cautelosas antes de publicarlo. Sin embargo, a medida que los investigadores intentan comprender todo acerca del coronavirus (SARS-CoV-2) y ayudando al personal de salud y a otros investigadores al compartir sus resultados preliminares lo más rápido posible.

Pero con el público hambriento por tener noticias de síntomas extraños, nuevos tratamientos o predicciones útiles, la cobertura de noticias de las preimpresiones podría compartir involuntariamente mala información si los periodistas no están atentos, como dice Sharon Dunwoody, profesora emergente de periodismo y comunicación de masas en la Universidad de Wisconsin.

“La mayoría de las personas invierten poco tiempo en evaluar lo que están viendo. Incluso si saben qué buscar, simplemente no le dan mucho tiempo. Entonces, la responsabilidad recae en el periodista. Tienen que tener mucho cuidado”.

Para evaluar y escribir adecuadamente sobre los estudios de preimpresión, Dunwoody menciona que los periodistas deben tratar la investigación por lo que es: información no verificada. Muchos periodistas científicos están acostumbrados a cubrir información preliminar, por ejemplo, de presentaciones de conferencias públicas.

La evaluación adecuada requeriría entrevistar a científicos independientes que estuvieran dispuestos a mirar el estudio y criticarlo.

Normalmente, los nuevos resultados científicos no se hacen públicos hasta después de haber sido revisados. Pero las preimpresiones se están volviendo mucho más comunes, con esta pandemia. Estos primeros borradores se envían a servidores públicos de preimpresión en línea, donde cualquiera puede leer el estudio. Es una forma transparente de comunicarse sobre ciencia y de manera rápida. Y para los científicos, estos primeros resultados pueden ser de gran ayuda.

“Cuando se trata de cuestiones como la pandemia, donde la velocidad de descubrimiento es esencial, si eres un científico, tu habilidad para obtener preimpresiones es un aspecto crucial para avanzar”, apunta Dunwoody.

Con el público hambriento por tener noticias de síntomas extraños, nuevos tratamientos o predicciones útiles, la cobertura de noticias de las preimpresiones podría compartir involuntariamente mala información si los periodistas no están atentos.

Desafortunadamente, para los consumidores de noticias, sus hábitos de lectura los dejan vulnerables. Investigadores han sugerido que primero asignamos credibilidad a un canal de noticias y luego bajamos la guardia al evaluar todas las historias en ese canal.

“Cuando necesitamos decidir qué información es creíble, tendemos a emitir juicios sobre el canal, no sobre las historias”, refiere Dunwoody, incluso los científicos usan la misma regla general. Nadie es inmune.

“Eso significa que si una historia en uno de esos canales creíbles refleja una ciencia defectuosa, ni siquiera nos daremos cuenta. Si aparece en uno de nuestros canales de confianza, en lo que a nosotros respecta, es cierto”.

Eso significa que a medida que los periodistas analizan la avalancha de información preliminar, deben prestar atención a estos primeros informes. Pregunta al investigador, habla con otros científicos.

Dunwoody expresa que existen paralelismos entre el aumento de los artículos científicos preimpresos y otro nuevo formato rápido, crudo pero caótico: las redes sociales. Ambos están llenos de promesas, pero también de peligro para procesar la información.

Y como dicen en el mundo de la ciencia, no asumas nada cuestiona todo, infórmate.

Fuente: Universidad de Wisconsin